TRAVESÍAS
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CAMINOS COLECTIVOS DE TRADUCCION
En contravía al consenso democrático, que hoy parece hegemónico tanto en la práctica como en la teoría de la traducción, nosotras acogemos el conflicto en el centro de nuestra práctica. De los antagonismos inherentes a la traducción – relacionados con el lenguaje pero también con los contextos políticos y epistemológicos en los que ésta se realiza – extraemos su fuerza reflexiva y su potencia creadora (Tiphaine Samoyault, 2020, Traduction et violence).
Traductoras desde la práctica – entendida como vida y como política – buscamos crear y compartir saberes. La traducción es para nosotras una actividad de investigación en sí misma. Es la oportunidad de reflexionar sobre la circulación de los saberes. Es un tipo de lectura y de análisis que nos lleva a interrogar en profundidad los conceptos, las tradiciones científicas y políticas, las normas lingüísticas y literarias, las situaciones en las que opera este gesto. La traducción es una lectura interpretativa, un ir y venir constante, un tejido, entre el-la traductor-a y el-la autor-a, pero también entre la obra – plural, en sus estados escrito, oral, pasado, presente, etc. – y sus traducciones múltiples. Es también una forma de lucha contra el olvido y el silencio, y las reescrituras patriarcales, coloniales, identitarias y democráticas de la historia.
Elaboramos nuestras traducciones de manera colectiva, componiendo a partir de las diferentes maneras que tenemos de vincularnos al mundo: a través de nuestras distintas formaciones en antropología, sociología e historia, y a través de nuestras relaciones a las lenguas española y francesa, fruto de diversas experiencias migratorias entre Colombia, Francia y México. Esta mirada múltiple enriquece las traducciones y nos aleja de una interpretación unívoca del texto original. El diálogo entre traductoras nos permite ahondar en el sentido y la forma del material inicial, y en las posibles conversiones en la lengua final. Con frecuencia, el diálogo desemboca en el hallazgo de vías oblicuas y soluciones imprevistas.
Nuestras traducciones colectivas también se asientan en la práctica del affidamento, del feminismo como práctica de mediación entre mujeres, como lo entendían las mujeres de la Librería de Milán en los años 1960 y 1970: partiendo de las diferencias y las disparidades entre mujeres que reconocen confianza y autoridad al saber y al deseo de la otra. Nuestros proyectos suelen nacer del deseo de alguna, y lo llevamos colectivamente. Travesías tienen una geometría variable, según los proyectos tejemos alianzas con otras personas.